Como cosmético, el ginkgo biloba es un potente antioxidante que protege a las cécluas de la oxidación a la vez que las regenera.
Además, los principios activos del ginkgo biloba, han demostrado poseer excelentes propiedades para la memoria, al estimular la circulación y potenciar la capacidad mental, por lo que está especialmente indicado en pacientes con enfermedades degenerativas del sistema nervioso central.
El ginkgo biloba puede ser beneficioso y estimulante para enfermos con
mal de Alzheimer, ya que al favorecer la actividad cerebral y permitir ejercitar el cerebro, estimula la memoria, que es lo que más se resiente en esta enfermedad neurológica.
Además, sus componentes también están relacionados con otros efectos principalmente antioxidantes, y también antiinflamatorios y estimulantes de la circulación, que benefician en otros trastornos físicos, entre ellos, en la insuficiencia circulatoria, la diabetes, la insuficiencia venosa, la
artrosis, la artritis y los calambres musculares.
Todos sus compuestos tienen en general un efecto vasodilatador cerebral y periférico, protector capilar, antivaricoso, venotónico, diurético, antiagregante plaquetario y fortalecedor de la resistencia capilar. Por todas estas acciones su uso está especialmente indicado en varices, insuficiencia circulatoria cerebral, hemorroides, fragilidad capilar, flebitis, hipertensión arterial y prevención del tromboembolismo. Como puede apreciarse por sus acciones e indicaciones, es una planta especialmente recomendada en personas mayores, en las que hay una clara disminución de la funcionalidad del sistema circulatorio a todos los niveles. Esta insuficiencia circulatoria cerebral tiene una serie de manifestaciones funcionales, como vértigos, cefaleas, pérdida de memoria, descenso de las facultades intelectuales, trastornos de la motilidad, etc. También se utiliza el ginkgo para tratar determinadas secuelas de accidentes vasculares cerebrales y en traumatismos craneoencefálicos. Es una planta que carece prácticamente de efectos secundarios. Únicamente, en caso de sobredosificación, cabe esperar que aparezcan náuseas, vómitos, diarrea y sensación de vértigo.